sin temor y sin intenciones.
Está reconciliado con lo efímero
y no tiende más allá de aquello que con la muerte perece.
Su mirada abarca el todo porque está en sintonía,
y únicamente interviene donde la corriente de la vida lo exige.
Sabe distinguir si va o no va
porque no guarda intenciones.
La sabiduría es el fruto de una larga disciplina y del ejercicio,
pero quien la tiene, la tiene sin esfuerzo.
La sabiduría está siempre en camino,
y alcanza su meta no porque busca
-crece-.
Bert Hellinger, "El centro se distignue por su levedad", Herder




















Nenhum comentário:
Postar um comentário